Las dos caras de la moneda

Platicando con una amiga de la preparatoria y que es psicóloga, salió el tema de cómo la gente cambia su comportamiento cuando se encuentra dentro de un grupo de personas o cuando puede ocultar su identidad, en comparación a cuando actúa individualmente y salieron a la plática muchos ejemplos y anécdotas relacionadas.

comportamiento humanoEl primer caso y el más común es que cuando hay algún tipo de hechos violentos, siempre que se actúa en el anonimato es fácil que la gente se envalentone y haga tropelías, dejándose llevar por el momento.

Lo interesante de este comportamiento es que pareciera ser algo propio de la naturaleza humana, en donde al no tener la atención centrada en nosotros mismos, nos permitimos hacer cosas que normalmente dudaríamos en hacer y esto se da en diferentes edades.

Por ejemplo, hace ya algunos años, cuando comenzaron los conciertos en México, el hermano de una amiga no tenía con quien ir a un concierto del grupo Sepultura, que toca Heavy Metal y particularmente en nuestro país jala a mucha gente muy “prendida”.

Ella me preguntó si yo lo podía acompañar, pues ella no se animaba a ir, además de que no le gustaba esa música. Yo era varios años mayor que su hermano y tenía mucha confianza con su familia, pues nos conocíamos desde hace mucho tiempo.

Accedí a acompañarlo, él consiguió los boletos y nos fuimos al concierto en el Gimnasio Juan de la Barrera, al sur de la ciudad.

Los boletos eran para la zona de cancha y estábamos en la cuarta fila. Yo había ido a conciertos de otros grupos un poco más “tranquilos” y me llamó la atención que las sillas en la zona en donde estábamos eran de plástico, así como las de mesa de jardín que se encontraban unidas con cinchos de plástico.

sillas conciertosEn cuanto se apagaron las luces, todos los que estaban en esa zona se subieron a las sillas y pues “a la tierra que fueres, haz lo que vieres”. Estábamos todos muy metidos en el concierto, hasta que las sillas se comenzaron a separar, al romperse los cinchos que las unían.

Acto seguido, vi que voló una silla por encima de mi cabeza y después varias lo hicieron, curiosamente no las arrojaban hacia los que estábamos ahí, sino que las lanzaban a un punto en particular en donde se quedaron apiladas y comenzó un entretenido baile de “slam” entre los que estábamos en esa zona.

El resto de la concurrencia se encontraba en el graderío y completamente aparte de la zona en donde nos encontrábamos.

El baile duró, para desgracia de muchos, lo mismo que “Beneath the Remains” y al final de la canción, se encendieron las luces y pararon el concierto, temiendo que el baile que teníamos en la cancha resultara en una desgracia.

Fue interesante que en el momento en que encendieron las luces, como que desconectaron a todos los animosos y solamente se veían unos a otros como si no entendieran lo que había sucedido, con caras de sorpresa e ingenuidad.

Yo nunca hubiera pensado que alguien con esas expresiones, bailara Slam con tanto estilo.

Los sorprendidos iban desde adolescentes de 13 o 14 años hasta algunos maduritos de unos 35 o 40, y todos estaban conmovedoramente desconcertados.

Algunos miembros de seguridad entraron a la cancha, nunca supe si para buscar a alguien en particular o solamente era para poner orden.seguridadNos comenzaron a desalojar y el concierto terminó prematuramente, así que no regresamos tarde a casa.

Esa transformación de los que fueron al concierto y bajo la penumbra del lugar cambiaron radicalmente, me dio una idea clara de lo que conversábamos con mi amiga la psicóloga, por lo que esta fue una experiencia muy interesante e ilustrativa.